Durante dos años nos han vendido el concepto de "la nube", como la evolución natural a la que debería evolucionar la red informática. Con un acceso cada vez más generalizado a internet, nos han convencido de que lo más cómodo y barato es tener nuestros datos directamente en internet, ya que de esa forma necesitamos menos disco duro, y podemos utilizar ordenadores distintos para acceder a nuestra información privada. Esa capacidad de tener todos tus datos directamente en internet, es lo que llaman "la nube". "Google Reader", sería un ejemplo perfecto de como funciona la nube. El usuario se suscribe a una serie de feeds, pero las noticias de esos artículos no se descargan en el ordenador, sino que el usuario los puede consultar desde una aplicación web, conectado a internet. La gran ventaja de este sistema, es que el usuario tiene acceso a todos los artículos antiguos que Google guarda en su caché.
Son muchas las empresas que venden la nube como la esencia misma del 2.0. Y a pesar de que solo se puede acceder a la nube disponiendo de una conexión a internet, ese mensaje ha calado hondo en la sociedad. Sin embargo, la nube tiene varios defectos ocultos, los cuales deberían preocuparnos, al menos un poco.
En primer lugar, no tienes ninguna garantía de que la compañia en cuestión no examinará tu información. Solo te dicen que "no harán tu información pública". Pero sí pueden usar tu información junto a todos los otros usuarios para realizar todo tipo de estudios y análisis: Estudios de mercado, tendencias de la población, gustos, etc. Esa información estadística pueden venderla, siempre y cuando no contenga ninguna identificación personal.
En segundo lugar, cualquier autoridad judicial puede obligar a una compañía a dejarle ver los datos privados de los usuarios. Sabemos con certeza que Google lo hace periódicamente, que a Twitter le han obligado, y que probablemente Microsoft y Facebook funcionen igual.
Y en último lugar, la información en la nube se mantiene, pero se hace cada vez más inaccesible. Pongamos el ejemplo de Twitter. Todos los tweets se almacenan en la nube. Pero es casi imposible recuperar un tweet indeterminado de hace dos o tres meses. No es que Twitter haya borrado esa información (eso enfadaría a los usuarios). Simplemente, es muy difícil acceder. Esto puede provocar, que con el tiempo nos demos cuenta de que hemos perdido toda la información personal con más de dos años, y que ya no podemos recuperarla.
Visto esto, quizás lo lógico sería abandonar la nube y volver a la seguridad de almacenar los datos en nuestro ordenador personal. Sin embargo, llevamos tanto tiempo usando la nube, que directamente nuestro software y ordenadores no están preparados para funcionar sin la misma. Siguiendo con el ejemplo de antes, la ventaja de suscribirse con "Google Reader" a mi blog, es que estarán disponibles todos los artículos desde el primero, mientras que con un agregador de escritorio normal, solo se podrá acceder a los últimos 25 artículos publicados en mi RSS.
Por todo lo aquí expuesto, creo que deberíamos trabajar en buscar alternativas a los servicios que solo la nube ofrece en la actualidad, y desconfiar de la nube. En definitiva, hay que intentar usar el ordenador en lugar de internet, siempre que sea posible. Y no hace falta decir, lo que ya todos sabemos: Nunca subas información privada a internet.