Existen momentos en la vida, en la que uno consigue encontrar la palabra precisa para definir una idea que llevaba tiempo rondándole por la cabeza. Eso es lo que me ocurrió hace poco, cuando elaboramos el primer boletín de IU Loja (
http://es.scribd.com/doc/80763585), titulado "Por la emancipación de los trabajadores".
En nuestra sociedad, han inculcado a la población que el modelo liberal consiste en que todo el mundo tiene "libertad" para hacer lo que quiere. Lo bueno es que todo el mundo tiene las mismas oportunidades, y quien más se esfuerza más obtiene. Lo malo, es que aparecen desigualdades.
Para mi, esta idea inculcada sobre el liberalismo era mentira. Al menos yo sabía que era mentira, pero no encontraba la forma de "demostrarlo". Ahora, puedo por fin explicar la falsedad. Es muy sencillo:
No puede existir libertad para las personas que están siendo condicionadas y/o cohartadas por otras personas. Naturalmente, las personas con menos posibilidades económicas están condicionadas por el mismo hecho de no tener dinero. Y eso quiere decir que
la premisa inicial del liberalismo, la existencia de la libertad individual, es falsa, y consecuentemente, el liberalismo mismo es una gran mentira.
"Emancipación", se refiere al acto por el cual una persona o un colectivo deja de estar tutelado por alguien que está por encima, para empezar a vivir por si mismo y tomar sus propias decisiones. Y esa emancipación no se va a conseguir gracias al liberalismo, ya que, como he dicho antes, el modelo liberal genera desigualdades de por si, y por tanto siempre hay población con su libertad condicionada.
Ahora bien, una vez hemos detectado que
la Emancipación es un objetivo a conseguir, es posible planificar el camino para alcanzarla. El pasado viernes, precisamente debatía con unos compañeros, que para conseguir esta Emancipación es necesario avanzar en tres ámbitos:
- El ámbito de la política: Conseguir que haya representantes en la administración, que defiendan la emancipación. Y naturalmente, que esos representantes tengan la suficiente fuerza para avanzar en ese sentido.
- El ámbito de las organizaciones civiles (asociaciones y sindicatos): Es necesario que junto al "poder político", exista también un "poder civil" que busque ese objetivo. Porque aunque los proyectos se elaboren desde el ámbito político, es la sociedad cívil quien tiene que solicitar esos proyectos a partir de su propia realidad, y luego llevarlos a la práctica.
- El ámbito personal: Por último, la Emancipación también es algo que debe convertirse en un hábito. En este sentido, también podría decirse que hay que intentar ser todo lo "independientes" posible.
La Emancipación en el Ciberespacio
Internet ha tenido un papel destacado en los cambios sociales que han ocurrido en poco más de un año:
Wikileaks, la aparición del ciberactivismo (especialmente Anonymous), y su uso en los movimientos sociales como la primavera árabe o el 15M, demuestran el potencial que tiene internet para nuestro objetivo de conseguir la Emancipación. Precisamente, este 8 de febrero fue el aniversario de la "
Declaración de Independencia del Ciberespacio". Sin embargo, esta declaración, tiene mucho que ver con el pensamiento liberal, y creo que puede ser superada.
Para empezar,
el "Ciberespacio" y la realidad no son mundos separados, como algunos se empeñan. Internet, las redes de comunicación, solo son un aspecto más de nuestro mundo, como lo son la red de carreteras o la industria alimentaria, por ejemplo. El Ciberespacio, por tanto, no puede ser "independiente". En todo caso, son los internautas los que han de ser independientes, y por eso yo hablo de Emancipación "en" el Ciberespacio.
Ahora veamos, ¿son realmente independientes los internautas actuales? No lo creo.
Si bien es verdad que internet ha traído una libertad de expresión jamás vista anteriormente, también es cierto que las redes de comunicación están controlados y dirigidos por toda una serie de multinacionales: Telefónica, Google, Microsoft, Facebook o Twitter, son compañías que nos dejarán comunicarnos siempre que cumplamos una serie de condiciones, erigiéndose en nuestros "tutores". Es decir, tras la aparente libertad en internet, existen unos pocos que toman decisiones sobre unos muchos. Justo como en el liberalismo.
Hace poco hablé de la
censura de Twitter. Por poner otro ejemplo menos obvio, el buscador Google utiliza toda una serie de indicadores para "personalizar" la búsquedas. Eso quiere decir, que si dos personas distintas buscan ahora mismo "
Atenas", los resultados para las dos serán radicalmente distintos. Si google detecta que la primera persona se conecta todos los días desde el trabajo, mientras que la segunda viaja mucho y se conecta desde lugares distintos del planeta, es muy probable que Google de prioridad en el primer caso a los disturbios de Atenas, y en el segundo caso a ofertas de viajes en avión. Es decir, Google toma decisiones por ti, sobre que es lo que te gustaría ver, y que es lo que no. Eso al final es muy perverso, porque Google decide lo que te gustaría, pero en ningún momento te pregunta si estás de acuerdo con los criterios que sigue. Y dado que ahora mismo, Google es la empresa que domina las búsquedas en internet, es algo que tiene difícil arreglo.
La emancipación en el Ciberespacio, sería una de esos hábitos a adquirir en el día a día. Como ya he dicho antes, es un concepto que lleva tiempo en mi cabeza, así que mi blog está repleto de entradas que hacen referencia a esto:
Desconfiar de la "nube",
el uso de redes distribuidas y el P2P,
las redes sociales abiertas,
el acceso libre a la información, etc.
Sin embargo, igual que un árbol solitario no es un bosque,
un solo usuario no puede generar una red alternativa. Es por eso que
para que la Emancipación en el Ciberespacio sea posible, es necesaria la intervención también de organizaciones civiles y el ámbito político. Al fin y al cabo, ya estamos viendo como el neoliberalismo está imponiendo su modelo social y económico a internet, con acciones como SOPA, ACTA y la ley Sinde. Eso demuestra, aunque sea de forma negativa, hasta que punto
internet no es un mundo aparte, y lo rápido que
perderemos su libertad de expresión si no la consideramos como un aspecto más, integrado en la sociedad.